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lunes, 24 de mayo de 2010

Aquella…Esta…La que vendrá


En el horizonte

relampaguea la historia

dos siglos se cumplen.

Manos de fantasmas errantes

la resucitan.

Suenan las voces

llenas de recuerdos

de aquella gloria,

cuando el viento olía a revolución,

donde en largas noches de espera

se tejían sueños de libertad.

¿La oís? Llama sollozando,

No está muerta ¿sentís su voz?

pide hablar, recordar, contar

aquella gesta que se libro con sangre.

Languidece deteriorada

tras un humo de lamento.

Escuchemos su voz

agotada de tiempo

castigada por delirios de rivales.

Seamos consientes de la ejecución

que le infligimos.

Trabajemos con temblor en las manos

para no dañarla más.

En nosotros queda remediar,

suavizar, transfigurarla

para las futuras generaciones

que ven en ella

una luz incierta, y nubes oscuras

en el horizonte de nuestra Patria.

SONIA SAGER


onia es una gran amiga docente de la Pcia de Santa Fe que escribe bellisimas poesias su pagina es...http://www.soniasager.com.ar/ allí encontrarán mucho material de su autoría.

sábado, 13 de febrero de 2010

Elsa Bornemann, del libro "El libro de los chicos enamorados"


Yo dibujo puentes para que me encuentres

Un puente de tela con mis acuarelas

Un puente colgante con tiza brillante

Puentes de madera con lapiz de cera

Puentes levadizos plateados, cobrizos..

Puentes irrompibles de piedra invisibles..

Y tu ¡Quien creyera! ¡No los ves siquiera!

Hago cien, diez, uno.. ¡No cruzas ninguno!

Mas como te quiero... dibujo y espero.

¡Bellos puentes para que me encuentres!

jueves, 3 de diciembre de 2009

Les Calanques d´en vaux




Las olas vendrán cargadas.

Las madres obstinadas en cerrar sus vientres parirán los hijos del mar.

Hijos llenos de sal, herederos del primer hombre, ignorantes de su memoria, mutilados de silencio.

Hijos afamados de palabra, se irán con el mar al otro lado del mar.

Juntarán sus manos con esposas y todos los brazos, todas las manos serán uno.

Las piernas serán uno, las cabezas serán uno.Del otro lado, el padre del mar, ha cerrado fronteras, ha levantado muros .

No quiere sus hijos, vive borracho, vestido de cardenal, bebiendo sin sed su desesperación, su rostro desencajado repite el espejo sin cirugía.

El custodio buscará ahogar la mano única hecha cadena de mil manos.

Manos abiertas, manos con cinco dedos, manos con cuatro dedos, manos suplicantes.

El acantilado abrirá en sus entrañas una ventana de piedra.

Y las manos hechas cadenas, colgarán de la ventana, se volverán redes, sujetarán al mar y su bóveda celeste .

El mar pedirá clemencia al juicio de Dios .

El volcán dudará el tiempo de un lamento .

Su furia horneará las aguas y las manos.


María Aranguren

sábado, 24 de octubre de 2009

usemos sombreros rojos!!!!!!!!!!!


MUJERES Y ESPEJOS


A los 3 años: Se mira al espejo y se ve una reina.

A los 8 años: Se mira y se ve como Cenicienta o la Bella Durmiente.

A los 15 años: Se mira y se ve como Cenicienta, Bella Durmiente, Capitana de hinchada o, si "se está haciendo señorita" se ve gorda, con puntos negros, HORRIBLE (Mamá, no puedo ir a clase con esta apariencia)

A los 20 años: Se mira y se ve "muy gorda/muy flaca,muy baja/muy alta, muy crespa/muy lacia", pero decide salir de todas maneras.

A los 30 años : Se mira y se ve "muy gorda/muy flaca, muy baja/muy alta, muy crespa/muy lacia" pero decide que no tiene tiempo para solucionarlo y sale de todas formas.

A los 40 años: Se mira y se ve "muy gorda/muy flaca, muy baja/muy alta, muy crespa/muy lacia" pero dice: "Por lo menos,estoy limpia" y sale igualmente.

A los 50 años: Se mira y ve "Yo soy" y va para donde le parece mejor.

A los 60 años: Se mira y se acuerda de todas las personas que ni siquiera se pueden ver más en el espejo. Sale y conquista el mundo.

A los 70 años se mira y ve sabiduría, alegría y habilidad. Sale y aprovecha la vida.

A los 80 años: Ni se preocupa de mirar el espejo. Simplemente se pone un sombrero rojo y sale a divertirse con el mundo.Tal vez todas debamos ponernos ese sombrero rojo un poquito antes...tal vez todas tendríamos que dejar de ver nuestra apariencia y abrir nuestro corazón para poder darle así un sentido a nuestra vida.Disfrutemos cada instante como si fuera el último segundo para compartirlo con todos los que amamos.

sábado, 17 de octubre de 2009

Feliz dia mama!



Que mujer es aquella…
que lleva en el vientre
una semilla fértil
con orgullo imponente
Que mujer es aquella…
que en sus senos ya marchitos
aun afloran deseos
de los labios mas benditos

Que mujer es aquella…
que albergó en su corazón
el nido más hermoso
por un latido que no concibió

Es …
mujer de gestos calidos,
de manos suaves, y miradas duras,
de noches de insomnio apoyada en la cuna,
de palabras cantadas casi en silencio.

Es …
la Tierra fecunda del campo
aroma en la piel del cansancio
su pelo, perdido entre manojos de zapallo,
y caramelos como abrojos.
No hay Ser sin su permanencia!
No hay amor sin sus enojos!
No hay manantial que no sea arroyo,
en la mirada irrepetible de esos ojos!
Que mujer es aquella…
que aun no estando presente
buscamos mirando las estrellas
Una señal que nos guíe hasta ella!


Alejandra,10/06

sábado, 8 de agosto de 2009

Feliz dia del Niño


Para todos los niños, para nuestro niño interior y para ellos... mis niños de la calle!



Canción para un niño en la calle
(Armando Tejada Gómez - Ángel Ritro)


A esta hora exactamente,

Hay un niño en la calle...

¡Hay un niño en la calle!

Es honra de los hombres proteger lo que crece,

Cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,

Evitar que naufrague su corazón de barco,

Su increíble aventura de pan y chocolate

Poniéndole una estrella en el sitio del hambre.

De otro modo es inútil, de otro modo es absurdo

Ensayar en la tierra la alegría y el canto,

Porque de nada vale si hay un niño en la calle.


No debe andar el mundo con el amor descalzo

Enarbolando un diario como un ala en la mano

Trepándose a los trenes, canjeándonos la risa,

Golpeándonos el pecho con un ala cansada.

No debe andar la vida, recién nacida, a precio,

La niñez arriesgada a una estrecha ganancia

Porque entonces las manos son inútiles fardos

Y el corazón, apenas, una mala palabra.

Pobre del que ha olvidado que hay un niño en la calle,

Que hay millones de niños que viven en la calle

Y multitud de niños que crecen en la calle.

Yo los veo apretando su corazón pequeño,

Mirándonos a todas con fábula en los ojos.

Un relámpago trunco les cruza la mirada,

Porque nadie protege esa vida que crece


Y el amor se ha perdido, como un niño en la calle.

jueves, 9 de abril de 2009

Yo tenia un pedacito de Mar, Poldy Bird




Hay paisajes fugaces de los que uno se despide para siempre: el Rhin, la Selva Negra con sus árboles de más de cien metros de altura, Baden Baden mágica, el monaste­rio junto al Río de Piedra, la casa de 400 años donde vivía Michael en Oxford; San Remo y sus balcones adornados con flores del mismo color: kilómetros de ciclamen, el patchwork de viñedos al sur de Francia, una ciudad de quince cuadras en el país más pequeñito, Andorra.
Serán, a veces, un recuerdo.
Pero puedo morirme sin volver a verlos.
En cambio esto de hoy es implacable.
Estoy aquí, tomando un café en la confi­tería del aeropuerto hasta que se haga la hora.
Estoy aquí con el corazón dobladito como un pañuelo para guardarlo en el bolsi­llo hondo de la tristeza.
Es confuso el cielo del atardecer, el ruido de los aviones que parten y que llegan, la voz prolija e impersonal de los parlantes que repiten en castellano y en inglés indicaciones y horarios.
Fueron veinte minutos en un Banco; una firmita aquí, otra firmita allá, y chau mar.
No te quiero decir chau mar, adiós, good bye, adieu, addío...
Mi mar, visto durante quince años desde el mismo ángulo, sabiendo su sol bueno o malo, su cielo de cada noche desde diciembre hasta abril, dónde la Cruz del Sur, a qué hora Orión, en qué momento el vien­to; sus cambiantes olores: a yodo, a peces, a sal.
La luna enredada en el oleaje, luna arri­ba, luna abajo, ¿a cuál de las dos le pido que me seque las lágrimas?

Yo tenía un pedacito de mar,

Un pedazo chiquito chiquito:

Toda el agua cabía en un dedal

Y la arena... en un baldecito.


Azul, gris, verde, plateado, una medusa es una odalisca que danza con setecientos velos transparentes.
Los meteoritos se arrojan al mar en para­caídas color perla, cuando la gente los en­cuentra grita: “¡una aguaviva!” “¡Cuidado, una aguaviva!”.
Lo demás, eran sólo “cosas” que me lle­vaban al mar: Sillas, lámparas, un balcón, cor­tinas estampadas con ramilletes de violetas, que jamás vi en ningún otro lado.
Dos azahareros florecidos en dos macetas de la terraza.
Florecidos totalmente, como diciéndome: ¿Vas a marcharte, de verdad?
Fue así: tomé mi vida, le partí un pedazo, lo dejé en aquel mar.
Lo que quedó allá ya no lo tengo en mí.
Tengo un agujero de ozono en la memo­ria, y hasta me arden, me queman, me lasti­man los recuerdos de ese tiempo que no puede ya más abrazarme, darme descanso y un espacio infinito donde yo tomaba apun­tes, escribía frases para mis cuentos de todo el año...
Allá llegaban los ángeles y los mensajes sin que los detuvieran las barricadas del miedo y la violencia. Yo recibía, como una médium concentrada, todas las voces del universo.
Mi alma no se perdía cuando salía a recorrer los caminos del aire de las golon­drinas...
Acá, ciudad-encierro, me he convertido en pena de clausura.
No sé ni me interesa en qué estación vivi­mos.
El verano pasado fue de persianas bajas.
El próximo verano no llegará, no se irá.
Ya no será verano ni le diré verano: será lo que no tengo, mi rama mutilada, mis ganas de llorar, mi silencio.
Mi desconsuelo.
En el agua repetida, en el agua que jamás se renueva y no envejece (siempre es la mis­ma agua que se evapora y llueve, que llue­ve y se evapora, que pasa por todos los esta­dos de la física, por los seres vivos y muertos, por los cuatro puntos cardinales) en esa misma agua, puse mis pensamientos de todo lo que mi alma ha recogido, y en estas lágri­mas de ahora, quien sabe qué tesoros de quién devuelvo al mundo.
¿Cuándo llegará a mí mi paisaje perdido en una gota de tu agua, mar mío?

Yo tenía un pedacito de mar,

pero ya no lo puedo encontrar...

martes, 4 de noviembre de 2008


La luna, Jaime Sabines

La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo es mejor amuleto
que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.

Se puede dar de postre a los niños cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos ayudan a bien morir.
Pon una hoja tierna de la luna debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna en dosis precisas y controladas.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Frente al Mar, Alfonsina Storni

OH mar, enorme mar, corazón fiero
De ritmo desigual, corazón malo,
Yo soy más blanda que ese pobre palo
Que se pudre en tus ondas prisionero.

Oh mar, dame tu cólera tremenda,
Yo me pasé la vida perdonando,
Porque entendía, mar, yo me fui dando:
"Piedad, piedad para el que más ofenda".
Vulgaridad, vulgaridad me acosa.

Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.¿Ves al vulgar?
Ese vulgar me apena,
Me falta el aire y donde falta quedo,

Quisiera no entender, pero no puedo:
Es la vulgaridad que me envenena.
Me empobrecí porque entender abruma,
Me empobrecí porque entender sofoca,

¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.
Mar, yo soñaba ser como tú eres,
Allá en las tardes que la vida mía
Bajo las horas cálidas se abría...

Ah, yo soñaba ser como tú eres.
Mírame aquí, pequeña, miserable,
Todo dolor me vence, todo sueño;
Mar, dame, dame el inefable empeño
De tornarme soberbia, inalcanzable.

Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza,
¡Aire de mar!... ¡Oh tempestad, oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.

Y el alma mía es como el mar, es eso,
Ah, la ciudad la pudre y equivoca
Pequeña vida que dolor provoca,
¡Que pueda libertarme de su peso!

Vuele mi empeño, mi esperanza vuele...
La vida mía debió ser horrible,
Debió ser una arteria incontenible
Y apenas es cicatriz que siempre duele.